En este vídeo os muestro el lugar del accidente aéreo en el que un Boeing 727 de Iberia apodado "Alhambra de Granada". También, a parte de mostraros el lugar, os muestro los incontables restos del avión que hay en el lugar desde el 16 de Febrero de 1985. El lugar deja una mala sensación, en todo momento te sientes observado y acompañado, en medio de un denso, húmedo y oscuro bosque, y un río con cascadas en donde se encuentran entre rocas las piezas más grandes del avión estrellado. Podemos ver, que durante la operación de rescate cuando sucedió el accidente, se dejaron muchísimos trozos de todo tipo en un área muy extensa, aún quedan restos del fuselaje, chalecos salvavidas, pertenencias personales, entre muchas más piezas y cableado del aparato. Es muy curioso, que después de tantos años de la mayor tragedia aérea del País Vasco, el lugar se mantenga bastante similar a poco después de que se produjese el accidente, a cada lado que miras, ves decenas de trozos metálicos del avión, todos de color blanco, aunque entre rocas hay una especie de aleta, con los colores distintivos de Iberia, el rojo y naranja. La vez que fuí, no había nadie, y pude oír conversaciones entre personas, con voces muy confusas e inentendibles, intentabas escuchar que decían pero era imposible ya que parecían murmullos. También, un día al anochecer de febrero de 2019, pude oír el grito de una mujer en el bosque, hacia donde se encuentran los restos del avión, después de poner un vídeo en el lugar en el que narraba el accidente. Como podéis observar en el vídeo, encontré un hueso, que parecía estar tiempo y podía estar relacionado con alguna extremidad de alguien de los 148 fallecidos en el accidente, algún trozo pierna seguramente que no recogerían, pero no sé ni siquiera si es humano o de animal. Tras este macabro descubrimiento, llamé a la Ertzaintza, a varias comisarias las cuales decían que no pertenecía a su zona, al final, en la comisaría de Durango, me atendieron por teléfono, pero nadie me volvió a llamar como dijeron para llevarles hasta el lugar donde encontré el hueso, se veía que no se quería remover el pasado ni que saliese a la luz, posiblemente para no destapar las pésimas labores de búsqueda, porque está claro que aún quedan restos humanos, entiendo que todos los miles de pedazos de tantos cuerpos esparcidos entre pinos y monte no se podían recoger. Lo mismo harían con el avión, que recogerían sólo lo grande e importante, y lo demás más pequeño, como vemos ahí sigue. Recientemente el juzgado de Gernika (Bizkaia) que es el que llevaba el caso del avión siniestrado, volvió a abrir la investigación por la aparición de nuevos restos óseos, sacados a la luz por periodistas de El Correo y efectivamente, confirmaron que eran humanos.